"La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allì como dos alas
terminaron su viaje."
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allì como dos alas
terminaron su viaje."
Entrò a mi Vida, come él lo dice en un verso, echando la puerta abajo. No golpeò la puerta con timidez de enamorado. Desde el primer instante, él se sintiò dueno de mi cuerpo y de mi Alma. Me hizo sentir que todo cambiaba en mi Vida, esa pequena Vida mìa de artista, de comodidad, de blandura, se transformaba come todo lo que él tocaba.
No sabìa de sentimientos pequenos, ni tampoco los aceptaba. Me diò su Amor, con toda la pasiòn que él era capaz de sentir y yo lo amé como nunca me creì capaz de amar. Todo se transformò en mi Vida. Entré a un mundo que antes nunca soné que existìa. Primero tuve miedo, hubo momentos de duda, pero el Amor no me dejò vacilar mucho tiempo. (...)
Pero habìa en mì un pasado que él no conocìa y habìa celos y furias incontenibles. Estas eran como tempestades furiosas que azotaban su Alma y la mìa, pero nunca tuvieron fuerza para destrozar la cadena que nos unìa, que era nuestro Amor, y de cada tempestad salìamos màs unidos, màs fuertes, màs seguros de nosotros mismo.
En todos estos momentos, él escribìa estos versos, que me hacìan subir al cielo o bajar al mismo infierno, con la crudeza de sus palabras que me quemaban como brasa.
No sabìa de sentimientos pequenos, ni tampoco los aceptaba. Me diò su Amor, con toda la pasiòn que él era capaz de sentir y yo lo amé como nunca me creì capaz de amar. Todo se transformò en mi Vida. Entré a un mundo que antes nunca soné que existìa. Primero tuve miedo, hubo momentos de duda, pero el Amor no me dejò vacilar mucho tiempo. (...)
Pero habìa en mì un pasado que él no conocìa y habìa celos y furias incontenibles. Estas eran como tempestades furiosas que azotaban su Alma y la mìa, pero nunca tuvieron fuerza para destrozar la cadena que nos unìa, que era nuestro Amor, y de cada tempestad salìamos màs unidos, màs fuertes, màs seguros de nosotros mismo.
En todos estos momentos, él escribìa estos versos, que me hacìan subir al cielo o bajar al mismo infierno, con la crudeza de sus palabras que me quemaban como brasa.
Rosario de la Cerda

2 commenti:
ora le tue labbra puoi spedirle
a un indirizzo nuovo...
felice di poter passare.
love*
Non capisco questa lingua,
ma credo non sia così importante.
Perchè le cose si possono dire
anche a bocca chiusa...
...e il tempo passa...
S.E.
Posta un commento